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La localidad participa en las guerras de sucesión de los siglos XIII y XIV. En 1367, durante la guerra entre Pedro I y Enrique II de Trastámara, la villa y el castillo son tomados tras un mes de asedio por este último, quien los cede a su amante Leonor Álvarez. Obtiene en 1397 el privilegio por parte de Enrique III de no ser enajenada de la corona y aunque en 1419 el rey Juan II la mantiene dentro del patrimonio de la monarquía, en 1439, la cede a la nobleza en manos de Pedro de Acuña a cambio de otras localidades. Durante la época de los Reyes Católicos la ciudad de Dueñas está muy ligada a los monarcas, en 1469 sirve de alojamiento al príncipe Fernando días antes de contraer matrimonio con la princesa Isabel en Valladolid. Al año siguiente se trasladan a Dueñas, instalándose en el palacio de los Acuñas, donde nace su primera hija. En 1475, ya durante su reinado, otorgan el título de conde de Buendía a Pedro de Acuña, en agradecimiento a los servicios prestados.
En la Guerra de las Comunidades, la población toma el palacio, la fortaleza y el puente. Desde esta ciudad el Obispo de Zamora, Antonio de Acuña, pariente de los señores de Dueñas, prepara una gran ofensiva en enero de 1521 que le lleva a saquear las villas de Magaz de Pisuerga, Tariego y Fuentes de Valdepero, a la vez que obliga a varios pueblos del Cerrato a que aporten materiales, dineros y hombres con el fin de reforzar la villa de Dueñas. Tras la derrota comunera de Villalar, los condes de Buendía reprimen duramente a la población a pesar de la solicitud de clemencia por parte de los vecinos. En el siglo XVII pasa el señorío a los condes de Padilla por matrimonio de María de Acuña con el Adelantado de Castilla Juan de Padilla, y posteriormente a los duques de Medinaceli. En 1786 se firma el acta final del pleito presentado por los vecinos cuestionando la existencia del señorío, que finalmente les es favorable.
En 1829 alcanza la construcción del Canal de Castilla el término de Dueñas, lo que supuso el desvío del cauce del río Pisuerga y el empleo de las piedras del puente fortificado, ahora en desuso, en la construcción de la caja del canal. También se utilizaron piedras del castillo y de la muralla. El castillo se levantaba sobre un pequeño cerro, en una posición estratégica desde la que se controlaba el camino que desde Simancas atravesaba el valle del Pisuerga. Apoyado por las fortalezas de Tariego, Magaz y Cevico de la Torre dominaba una amplia zona del Cerrato. De época más reciente, en el término municipal de Dueñas aún se mantienen en píe las cuatro paredes de la torre de telégrafo óptico levantada durante la segunda guerra carlista, similar a la de Tariego, con la que se comunica visualmente. Interés Arquitectónico
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